Savina Petrilli nace en Siena, en la Via del Costone, el 29 de agosto de 1851 de una familia simple e temerosa de Dios. En su corazón, desde la infancia, florece un gran amor por Jesús. Lo recibe en la Eucaristia, por primera vez, a la edad de 12 años, manifestándose ya como una adolescente madura, de voluntad firme y casí entrenada a correr los riesgos del amor en las pequeñas vicisitudes diarias.
Su gran capacidad de amar tiene origen en su infancia: en la relación afectuosa y serena con papá Celso y mamá Matilde, y también en la intimidad con Jesús. En la bellísima Catedral de Siena Savina diariamente lo adoraba en el Santísimo Sacramento, permaneciendo largas horas en oración.
Frecuenta la escuela y la instrucción catequística en San Gerónimo, con las Hermanas de San Vicente de Paul. A los 13 años deja la escuela para ayudar a la mamá y para atender a sus hermanitos. Lee la vida de Santa Catalina de Siena y se enamora de Jesús crucificado.La Virgen Inmaculada es el otro polo de atracción de Savina y por esto entra a formar parte de la Asociación de las Hijas de María. Vivaz y dinámica enseña el catecismo y reúne en su casa un grupo de amigas con quienes reza, trabaja y sueña el futuro...
En 1873 se reúne con tres compañeras en la casita ubicada en la via Diacceto, donde habita la familia Petrilli, y allí da inicio a la Familia Religiosa. Se llamarán Hermanas de los Pobres de Santa Catalina de Siena; con este nombre quieren expresar su proyecto de vida y de misión.
El 7 de setiembre de 1874, vigilia de la Natividad de María, la naciente Comunidad entra en la sede de la via Baroncelli, sin llevar nada consigo, pero sí, con un corazón lleno de esperanzas. Siena se convierte así, en la cuna de la nueva Congregación.
Savina se siente fuertemente amada por Jesús, tanto que hace propio el sueño de anunciar el Reino de Dios en todo el mundo. Con el mismo ardor de Catalina de Siena, decide dedicarse, especialmente a los pobres para ayudarlos y curarlos, amándolos sin medida y sin esperar recompensa.
Para escribir las hermosas páginas de esta historia nuestra, la Providencia sale al encuentro de Savina a través de algunos personajes eminentes, como el cardenal Ricci Paracciani, el marqués Bichi Ruspoli y la nobre Sra Ana Saracini. Estas personas han sido para ella el corazón y las manos de Dios.
Todo es poco por Jesús es el lema de Madre Savina. El amor por Jesús la lleva hacia horizontes ilimitados de un don que se renueva día a día en profundidad y belleza.
A la edad de 72 años regresa a la casa del Padre, ofreciéndose serenamente unida a Jesús Sacerdote y Víctima, sobre el altar del dolor y dejándonos un ejemplo luminoso de mujer sabia, contemplativa - operante y un estilo de vida simple, vivido a la luz de la fe y de la obediencia.
El 24 de abril de 1988, en Roma, Juan Pablo II proclama Beata a Savina Petrilli.


